sábado, 28 de mayo de 2011

Al ver la hegemonía de ONU y el abuso de su número frente a jugadores más débiles, dos miembros fundadores de la misma alianza, Kolja y Sir Wilhelm, deciden intentar equilibrar la balanza de poder desbaratando la estructura de la alianza de la única manera posible: desde su interior. Por un golpe de suerte, los miembros de la ahora ex-ONU, toman conocimiento de este giro de las circunstancias, y comienzan a atacar sin aviso previo las ciudades de Kolja.

Los ataques iniciales se dirigen a Archer. La confianza en sus propias fuerzas hace que Ghira, el primer atacante, envíe sus ejércitos a ciegas, sin sospechar que perdería más de la mitad de sus tropas en el primer choque.






Nagoh se une al ataque, aún sin mediar un intercambio diplomático de estos atacantes, no de otros miembros de su alianza, que mostraron mayor capacidad de diálogo. Si Ghira perdió más de la mitad de sus fuerzas en el primer encuentro, Nagoh sufrió una derrota mucho mayor, pero esto no le hizo prever lo que vendría luego.



Un intento de espionaje en otra ciudad termina de la misma forma que otros ataques.


Esta primer batalla, la Batalla de Archer, culmina con una abrumadora victoria de los defensores. Pero, extrañamente, llega de los derrotados un ultimátum: "Entréguennos los cuatro castillos de Kolja, uno lo tomará Ghira, por sus pérdidas, los demás serán sorteados entre los miembros de la alianza. Si no ceden, serán atacados sin piedad".
No se termina de entender si por las "pérdidas de Ghira" el ultimátum se refiere a lo que el mismo Ghira perdió atacando, o a lo que le fue destruido en un obligado contraataque de Kolja: una ciudad, D MAGXPLO WP, cuyos edificios fueron destruidos en un 50% y cuyas murallas, torres y trampas fueron completamente destrozadas, al igual que ocurriría con la ciudad Iruña de GuillermoP, y que seguirá aconteciendo en las ciudades de cada uno de los agresores. Estas ciudades podrían haber sido devastadas hasta los cimientos, pero fueron perdonadas por Los Movimentarios. No se mostrará nuevamente esa piedad en el futuro. Y se sabe que cuando un ejército puede tirar abajo más de la mitad de los edificios de una ciudad en dos o tres horas, los enemigos deberían ser más cautelosos... Pero ése es material para otra historia.


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