Los barcos de Nagoh, de los primeros en llegar al asedio, seguían en la costa, tratando de minar las defensas. Quedarían allí hasta el final de todo, cada uno de ellos, navegando entre los pedazos destrozados de los que iban callendo. A la playa la marea todavía trae los restos del alguna vez gran ejército de más de doscientos barcos...
Con la moral por el piso, estos caballeros prácticamente bajaron los brazos...
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